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5 lecciones para padres en el uso de la tecnología

Vamos a comenzar haciendo una sencilla pregunta de reflexión: ¿cuántas pantallas hay en tu casa? Y con pantallas no únicamente me refiero a pantallas de televisión, sino también a pantallas de Smartphone, de tabletas, dispositivos de música, laptops, e-Book Reader, y demás artilugios tecnológicos. Dime, ¿cuántos contaste?

Una probadita de realidad

Imagina cómo ha evolucionado la tecnología que, por ahí de los años 30’s comenzaba el auge de la televisión, es decir, la primera pantalla que llegaba a los hogares. 80 años después, las pantallas tecnológicas se han multiplicado, formando parte cotidiana ya de la vida de millones de personas.

Datos proporcionados por el INEGI de un estudio realizado en el 2013 indican que prácticamente en el 90% de los hogares mexicanos existe, al menos una televisión. Le siguen el uso de la telefonía celular, que ha pasado de ser un simple objeto de telecomunicación a ser un medio de interacción, el cual tiene ya una penetración del 80%. Cabe destacar que, según dichos datos, al menos un 37% de los hogares cuenta ya con acceso a Internet, al igual que la televisión de paga.

Todo ello es una muestra estadística de cómo las diferentes Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs) se han insertado en nuestras vidas, transformándola en muy diversos sentidos.

Hagamos una segunda pregunta:

¿De qué forma estas TICs han transformado a la familia, específicamente a tu familia?

Hoy los Smartphone forman parte de la vida cotidiana de muchas personas, y como ya lo he mencionado antes, ya no únicamente como un teléfono con el cual hablar con otras personas, sino que es todo un centro de interacción y diversión, donde podemos, desde dialogar con cualquier persona en el mundo, ver videos o películas, escuchar música, jugar, aprender idiomas, ligar, informarse, etcétera. ¡Toda una maravilla! ¿No es verdad?

Las nuevas tecnologías evolucionan cada vez más a niveles sólo imaginados antes, pero que ahora se están volviendo una realidad.

El lado oscuro

Bueno, sin la intención de parecer un aguafiestas, también hay que estar atentos “al lado oscuro” (a propósito de Star Wars) que tienen dichas TICs en nuestro ámbito familiar.

Según otro estudio realizado en España, la edad de inicio del uso de los TICs de los pequeños va de 2 a 3 años, aunque hay que aceptar que la exposición a estos aparatos va desde mucho más temprano, ya que, en diversas ocasiones son utilizados como medios de entretenimiento para tranquilizar a los bebés.

En ese mismo estudio se pone de manifiesto algunos de los peligros a los que se pueden presentar por el uso excesivo de dichas TICs, entre las que se encuentran: ciberpatologías, adicciones a los dispositivos, impactos importantes en el desarrollo infantil, a nivel de habilidades sociales, desarrollo motriz, posibles problemas visuales, trastorno del sueño e incluso agresividad. Y claro, no se puede dejar de lado las posibles violaciones a la privacidad.

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El lado amable

Claro, no todo es malo. Las TICs nos sirven como una excelente herramienta de apoyo para diversos procesos, tanto de entretenimiento como educativos. El problema, como casi con todo, son los excesos.

Por todo este desarrollo que las Tecnologías de la Información están teniendo es que es mega importante que, nosotros como papás, estemos preparados para educar, también en esa área.

Para ello, aquí les comparto:

5 puntos a considerar para la educación en la tecnología

¡Punto número 1! 

Todo tiene su momento

Es verdad, en ciertos instantes, para nosotros como papás, es más sencillo ponerles o darles el celular a nuestros hijos para que se entregan; sin embargo, esto, a la larga, puede traer repercusiones difíciles de revertir. Por eso es importante el establecer, con claridad, los tiempos en los cuales se les permitirá usar cualquier dispositivo electrónico, sea videojuegos, el Smartphone, tabletas, etcétera.

Claro, esto también tiene que ser aplicado a nivel adulto, aunque cueste mucho trabajo. Desgraciadamente los Smartphone están tan incrustados en nuestra vida diaria que terminan siendo el primer y último objeto que miramos durante el día, y producto de la actual conectividad, lo usamos durante prácticamente todo el tiempo.

Recordemos que los niños aprenden más del ejemplo de nosotros como padres. Si a ellos les establecemos límites, también nosotros deberíamos aprender a tener límites – en la medida de nuestras posibilidades y obligaciones – a tener tiempos y momentos para el uso del celular.

¡Punto número 2!

Ser padres, hasta en el Internet

Así como cuidamos a nuestros hijos en la vida real, nos preocupamos por saber dónde están, con qué amigos interactúan, qué actividades tienen. Pues, bien, así también debemos vigilarlos en el uso de los equipos electrónicos, especialmente, con aquellos que tienen conectividad al Internet.

Como padres de familia tenemos el derecho y la obligación de estar muy al pendiente de las actividades que realizan nuestros hijos en el magno mundo de la red.

Desgraciadamente existen muchas personas que, conociendo la vulnerabilidad de los niños, pueden intentar dañarlos; robando información delicada de nuestros hábitos familiares o detalles económicos, pretendiendo extorsionarlos o peor aún, convirtiéndolos en víctimas de acoso sexual o de cyber-bullying. ¡Así de claro!

No olvidemos que somos los padres de familia, y por ello es importante cuidarlos de cualquier peligro, incluyendo, claro, los del ámbito electrónico.

¡Punto número 3!

Ver lo que ven. Oír lo que oyen

¿Sabes qué ven tus hijos cuando están entretenidos con el celular, la tablet o la televisión? Relacionado con el punto anterior, como padres de familia debemos estar muy atentos al contenido que observa un menor de edad, porque puede recibir información que sea inadecuada para su edad.

Como lo mencioné anteriormente, en ocasiones, ante alguna necesidad, como papás optamos por darles algún dispositivo a nuestros hijos para que se entretengan mientras realizamos alguna actividad. Aún cuando sean breves minutos, los niños pueden tener acceso a miles de direcciones que los pueden remitir a contenido inapropiado. Incluso, palabras infantiles o dibujos animados con los que ellos están familiarizados pueden dirigirlos a contenidos no apto para ellos.

Por ejemplo, si algún niño se le ocurriese poner en el buscador de Youtube “peppa pig mala”, inocentemente buscando algún capítulo de esta famosa caricatura, los resultados le remitirán a contenido totalmente inapropiado para ellos.

Así que, ¡sí!, lo repetiré de nuevo: tenemos que cuidar y proteger a nuestros niños. Cuidarlos en todo momento. Ver lo que ven. Oír lo que oyen. Y si, por alguna circunstancia se ven expuestos a contenidos peligrosos, inmediatamente buscar las alternativas más adecuadas para subsanar dicha situación.

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¡Punto número 4!

¿Cuándo es la edad adecuada?

Recuerdo que en alguna charla que impartí, relacionado con este tema, un padre de familia en la ronda de preguntas y respuestas levantó la mano y preguntó qué opinaba acerca de darle un celular a su hijo de 10 años. Inmediatamente le pregunté: “¿para qué necesita un niño de 10 años un celular?”. Él, claro, defendiendo su postura me respondió que para saber dónde estaba y poder comunicarse con él. Bueno, son sus papás; deben saber perfectamente dónde está sin necesidad del celular. “Pero las tareas”, volvió a responder. Entonces que se le preste una computadora por un tiempo determinado. “Pero es el único de sus compañeros que no tiene celular”. Concluí el pequeño debate regresando a la pregunta inicial: “¿para qué necesita un niño de 10 años un celular?”.

Creo que es algo que como papás nos hemos preguntado. ¿A qué edad mi hijo puede tener un celular? Siendo sincero, no creo que exista como tal la edad “adecuada”, sino más bien, según lo que sepamos de cada hijo, la madurez que haya desarrollado y la adecuación a reglas y normas de uso, con un enfoque basado en ver al objeto como herramienta y no como un fin, podría ser.

Les dejaré la pregunta como reflexión: ¿para qué necesita un celular un niño de 6, 7, 9, 12, 15 años?

Y por último, ¡punto número 5!

Ser cercanos, humanamente cercanos

Por mi experiencia como terapeuta, cada día descubro más y más el vacío que sienten algunas personas, niños, adolescentes y adultos por un uso desmedido de las TICs, y otros que buscan subsanarlo con el uso de dichos dispositivos. Al final de cuentas, las personas lo perciben como un medio que “ayuda” a distraernos de los problemas o de las necesidades que el entorno nos pide.

En tono de burla, circulan imágenes en las redes donde los niños en el parque, todos permanecen sentados viendo alguna pantalla; o las reuniones y las fiestas, en lugar de charlar entre ellos, cada cual está absorto en su celular.

Me preocupa que el contacto cercano se pierda. Un niño debe crecer sintiéndose seguro, querido, amado, no a través de un mensaje de whatsapp o de una publicación en alguna red social, sino a través de un abrazo, de juegos, de caricias, de palabras de aliento.

La tecnología existe para ayudarnos. De hecho, si tú estás leyendo este artículo es gracias a ello; pero no por ello destinemos más tiempo a su uso olvidándonos de aquellos que están a nuestro alrededor.

Justo ahora que termines de leer estas pequeñas reflexiones que te comparto, te invito a que te acerques a tu pareja y/o a tus hijos y les des un fortísimo abrazo, una caricia, un beso, palabras de aliento, de amor. ¡Eso es lo más importante!

Nos leemos en la próxima y no dejes de suscribirte al newslatter. 😉

www.edgardoflores.com.mx 

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