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Caldito de pollo para la culpa – Mamis que trabajan

Pensamientos y sentimientos de una mamá que trabaja…

Lista para el viaje

Estoy cenando un caldito de pollo antes de entrar a las salas de abordaje. Me voy de viaje por 3 días y medio, a elegir a una nueva agencia que nos dé servicio en Canadá. Esto no es nada fuera de lo común. Mi mochila roja ya está lista con todo lo necesario y solo tengo que revisar y agregar algunos adminículos que me harán falta durante el viaje. Hago la maleta rápido y solo relleno lo que haga falta en el neceser. Estoy acostumbrada. Mis hijos también. Mi esposo igual.

Pero hoy es diferente. Dejo a mi hijo con inicios de una fiebre que venía anunciándose desde hace ya varios días: moquillo esporádico, tos nocturna. Hoy se quedó dormido desayunando, cosa realmente atípica. Estuvo cucho e inapetente todo el día. Yo, muy en el fondo, lo sabía. “Está incubando un bicho”, pensé varias veces en estos días. Y así fue. “Lo siento caliente”, dijo mi esposo. 38.0 grados. Él, ni tardo ni perezoso, regresó con Tempra. Todavía pregunté si la dosis estaba bien. Obvio está bien. El lo cuida igual de bien que yo. Es un padre excelente.

Mamá, pero también profesionista

Pero aquí estoy yo, con el corazón estrujado, triste, enojada y con una culpa del tamaño del avión que me toca abordar. Para mí siempre existe la culpa, sé que si no trabajara esto no sucedería. Pero sí, trabajo y soy feliz en lo que hago.

mamá trabajadora

Y allí está ella, agazapada, lista para atacar cuando menos me lo espero. Cuando veo una mamá que viaja con sus hijos, cuando leo a las mamás perfectas a las que nunca se les olvida nada de los pendientes de la escuela. Cuando le tengo que hacer timetables a la mayor para que comience con sus asignaciones mientras yo llego matándome del trabajo. Cuando el poco tiempo que tengo con ellos antes de acostarlos aún tengo que responder correo. Cuando no he estado en sus cumpleaños por estar viajando. Y tantos y tantos cuandos que podría escribir un blog por cada uno.

Pero sé que él está bien, cuidado, amado y consentido.

El caldito ya se me enfrió mientras escribo esto en un gabinete del restaurante. Y la culpa sigue aquí.

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