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Cambia tus pensamientos

Hace días escuchaba uno de mis audiolibros que explicaba sobre los pensamientos que alimentamos durante el día… Me hizo reflexionar seriamente.

¿Alguna vez te has encontrado teniendo un pésimo día?

Creo que más de alguna vez, si no me equivoco. Si pusiéramos un poco más de atención nos daríamos cuenta que todo comienza con un mal pensamiento, aunque éste sea inconsciente, y de ahí se siguen las situaciones negativas una tras otra -como hilo de media- ¿o no?, y la típica frase para esos momentos no se hace esperar… ¡Ya nomás falta que me orine un perro! Pareciera que ese día te has levantado con el pie izquierdo. ¿Te ha pasado?

 

pensamientos positivos

Ejemplo: Te levantas súper feliz por la mañana y te dispones para ir a tu trabajo pensando que será un gran día… Vas manejando cuando de repente, un coche se te atraviesa, y la persona, en lugar de disculparse por estar a punto de causar un choque, más bien te lanza un grito recordándote a tu mamita querida $#”%:”#@! y por si fuera poco, te hace señas obscenas con gestos grotescos. Todo en fracción de segundos, así que no te da tiempo ni de reaccionar por lo que continúas tu camino.

Pero, ¡espera!… Después de lo sucedido ¿qué vas “pensando” en el camino? ¿tu día feliz se mantiene intacto, ó el susto y el coraje te han invadido de pensamientos negativos? Acaso piensas, ¡Pobre señora, de seguro algo muy grave le pasó para tratar tan mal a las personas! O más bien, ¡Que le pasa vieja inútil cómo se le ocurre estropearme el día de esa manera¡ ¡Pero cómo no se me ocurrió contestarle “esto” o “aquello”!… (Solo son ejemplos eh, no crean que me ha pasado, jeje).

pensamientos

Si te fijas bien, tu día ya dependió de ese primer momento de la mañana. Si llegas al trabajo de mal humor de seguro seguirás atrayendo las malas vibras como dicen por ahí y todo te saldrá mal. Pero si pasas página al mal momento y continúas con tu alegría, seguramente será un gran día :)

Lo que busques encontrarás

Pues sí, efectivamente nuestros pensamientos y la manera en cómo los asimilamos tienen una relación directa con la calidad de día, o peor aún, de vida que vamos a tener. Si eres de las personas que se la viven pensando en fatalidades, en preocupaciones, en que todo está mal, efectivamente eso es lo que vas a tener como resultado. ¡Un día pésimo! Personalmente lo he experimentado más de alguna vez :)

“Si crees que vas a tener un gran día tienes razón y si no lo crees también tienes razón”

La expresión anterior se desprende de la famosa frase de Henry Ford:

“Si piensas que puedes o que no puedes, tienes razón”

Así de fácil, ¡lo que busques encontrarás!

Acostúmbrate a tener un estilo de pensamiento positivo

No es sencillo mantener un pensamiento positivo siempre, pero lo que sí es posible es intentarlo cada día, así como dicta la máxima de AA “¡Solo por hoy!”. Recuerda que las acciones repetitivas se vuelven hábitos y los hábitos en costumbres. ¡Acostúmbrate a tener un pensamiento positivo!

3 pasos para cambiar tus pensamientos

#1. Hazte consciente de tus pensamientos ¿Positivos o negativos?

Al día fabricamos miles y miles de pensamientos, y darles un seguimiento puntual sería poco factible. Así que la mejor manera de reconocer si tus pensamientos son positivos o negativos, es prestando atención a tus emociones.

Observarte atentamente ¿Cómo te sientes en cada situación del día? Contenta, inspirada, motivada, propositiva… O triste, enojada, nostálgica, hastiada… Todas nuestras emociones “positivas o negativas” son derivadas de un pensamiento. Así que no hay emoción sin pensamiento que las genere. Por lo tanto, éste es tu termómetro. Si tienes muchas emociones negativas durante el día, entonces estas consintiendo pensamientos negativos. Y si por el contrario te sientes muy contenta y en paz, entonces tus pensamientos están siendo positivos.

Ejemplo: Caso frecuente. Llega el final del día y estás muerta de cansancio después de un día “normal” con los niños. Al día siguiente tienes un compromiso y la noche se hace larga porque aún tienes que preparar las cosas para el día siguiente. Tu esposo, prometió llegar a tiempo del trabajo para que tú puedas realizar dichos pendientes. Con reloj en mano lo esperas, pero para tu sorpresa no llega a la hora acordada. Después de 15 minutos de retraso lo llamas a su celular, pero no contesta. Así continúas hasta que después de una hora de retraso, aparece.

Para ese momento ya has procesado una gran cantidad de pensamientos ¿Qué ha pasado por tu cabeza? ¿Qué has pensado?… ¿Le habrá pasado algo y por eso no respondía su teléfono? ¿Habrá tenido un imprevisto? ¿Se habrá alargado su junta de trabajo? O quizás, ¡Seguramente no quiere llegar a casa para no cuidar a los niños! ¡No se tomo en serio el acuerdo de llegar a tiempo! ¡De seguro quiere llegar cuando los niños ya estén en la cama!…

¿Cuáles han sido tus pensamientos? ¿Positivos o negativos? ¿Qué sentimientos o emociones te han provocado esos pensamientos; Comprensión, serenidad, resignación, tranquilidad, confianza… O pánico, enfado, disgusto, preocupación…?

Aquí está la respuesta al tipo de pensamiento que tienes habitualmente. ¿Qué vas a hacer al respecto? Sigue leyendo…

pensamientos positivos

#2. Decídete a cambiar lo que no te gusta

Una vez que has identificado el tipo de pensamientos que tienes por medio de las emociones que experimentas con mayor frecuencia, entonces actúa. Si no te gustan tus pensamientos, proponte cambiarlos.

¿Cómo? Piensa que una situación determinada siempre te lleva a fabricar pensamientos al respecto, este es el punto clave para decidir por dónde quieres andar; por el camino que te exige autocontrol pero que te hará llegar a un final feliz (pensamientos positivos), o al que te da la satisfacción inmediata del desfogue pero que te mantiene en hostilidad constante, contigo misma y con los demás (pensamientos negativos).

En pocas palabras, si piensas positivo y te mantienes con esta actitud muy probablemente conseguirás que todo salga bien. Y por el contrario, si piensas mal seguramente obtendrás lo correspondiente.

Ejemplo: Continuando con el caso anterior. Si llega tu esposo y antes de reclamarle le preguntas ¿Qué fue lo que sucedió? ¿Por qué se le hizo tarde? Entonces le darás la oportunidad de expresarte su situación y a ti de escuchar “la verdad”, y no “la ficción” que pudiste haber creado en tu pensamiento. Porque de ahí comienzan los problemas y los malos sentimientos, de las historias que nos contamos a nosotros mismos a través de los pensamientos negativos que fabricamos. Una vez que conozcas la situación real, sabrás qué y cómo responder. Pero no te anticipes a crear problemas donde no los hay.

#3 Mantén una actitud positiva constante

Considera que con el tiempo te has ido formando el hábito de responder a las situaciones de la manera en que lo haces. Por lo tanto, si tu hábito es el de tener pensamientos negativos, entonces tendrás que reprogramar dichos pensamientos.

La clave radica en el primer punto ¡Hazte consciente! Pero no basta solo con eso ¡Cambia! Una vez que lo practiques frecuentemente, hazlo un hábito y manténlo constante. ¿Habrá días malos? Probablemente sí, pero no te rindas, retoma tu propósito de tener un pensamiento positivo.

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Como señala la ley de la atracción, lo positivo atrae lo positivo y lo negativo a lo negativo. Así que no esperes tener una actitud negativa que te reporte resultados positivos, eso no va a pasar. Si quieres un día y una vida positiva, tienes que crear las condiciones.

Ejemplo: Concluyendo con el caso. Situaciones como del ejemplo anterior ocurren con frecuencia en las relaciones de pareja y familia. Por lo que mantener una actitud positiva constante y sostenible con el tiempo, solamente te traerá beneficios, y como consecuencia, armonía y paz.

¡Vale la pena intentarlo!

Un último aspecto a considerar

Sabemos que todos y cada uno nacimos con un temperamento que no elegimos tener. Sin embargo, eso no es excusa para no cambiar y ser mejores personas. Algo que con certeza sí podemos modelar con el tiempo es el carácter y la personalidad.

Por lo tanto, conocerte bien a fondo es un elemento clave para conseguir hacer los cambios necesarios, dado que tu tipo de temperamento, tú carácter y tú personalidad tenderán a polarizarte a lo positivo o a lo negativo según lo hayas formado.

Pero hay buenas noticias… ¡Podemos cambiar!

Recuerda que nada te determina como un ser acabado o condenado a ser lo que eres.

¡Podemos cambiar y eso es maravilloso!

feliz

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