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Ayúdate a ti y a tu hijo a gestionar sus sentimientos

Enero, mes de muchas promesas, de iniciar nuevas cosas, nuevos proyectos, de intenciones de cambios, proyectos nuevos… y con ello un “costal” de sentimientos y emociones, que al ir pasando los meses si no les hacemos caso y no los gestionamos de manera en que sean creadores de nuevas oportunidades, se quedan ahí y tarde o temprano saldrán.

“Todos los sentimientos pueden aceptarse, son mensajeros, pero ciertas acciones deben restringirse”.

¿Qué son los sentimientos?

La palabra sentimiento proviene de dos vocablos:
Senti– del verbo sentir.
Miento– del latín mentus que significa instrumento, medio o resultado.

Partiendo de esto, podemos decir que los sentimientos entonces son el resultado de una acción o circunstancia que nos hace sentir una emoción.

Los sentimientos son mensajes para nuestra mente, ellos son los responsables del estado de ánimo que tengamos si permitimos que la emoción que sentimos nos provoque una reacción, es decir, que sí sentimos tristeza y permitimos que ese sentimiento se apoderé de nuestro actuar, todo el día nos sentiremos tristes, si sentimos alegría y permitimos que se refleje en nuestro actuar, entonces generamos un mensaje positivo de nuevas posibilidades y camino al éxito.

¿Es malo sentir? No en lo absoluto, por el contrario, cuando no nos permitimos sentir las emociones dejamos de ser humanos y nos volvemos como las piedras, insensibles y podemos llegar a hacer mucho daño sin ni siquiera percatarnos que lo estamos haciendo.

Cuando una persona no se permite a sí misma sentir una emoción, reprime el sentimiento y puede generar en ella irá, frustración, cólera e incluso puede enfermarse anímica y físicamente.

Las emociones son universales (todo ser vivo las siente), son funcionales (generan una función, una acción), son contagiosas (se impregna en el ambiente) y son también mensajeras (nos envían un mensaje de la conciencia del ser).

Existen infinidad de sentimientos que no son ni buenos ni malos, pero éstos sí pueden generar una reacción positiva o negativa que provoque una sensación agradable o desagradable a la cual le podemos llamar emoción.

Las emociones son los mensajes que detecta nuestra mente, sin embargo es importante como lo he mencionado varias veces, que controlemos nuestra mente. Puedes elegir si las emociones controlan tú actuar o decidir manejar cada una de las emociones y convertirlas en mensajes que vincules con una necesidad y te ayude a identificar que sucede contigo misma o con los que te rodean.

Cuando decidimos gestionar nuestras emociones éstas nos ayudan a:

  • Conocernos mejor
  • Ver nuestras necesidades
  • Encontrar soluciones
  • Solicitar ayuda
  • Saber que no desaparecen o te escapas de ellas
  • Crecer interiormente

En la medida que aprendas a manejar tus emociones, podrás también aprender a conocer, ver las necesidades y ayudar a crecer a quienes te rodean, sobre todo a tus hijos con quienes tienes una responsabilidad de educarlos y darles las herramientas necesarias para afrontar su propia vida.

¿Qué hacer para gestionar las emociones?


1. Identificar a través de nuestro cuerpo que sensaciones está generando el evento que sucede.

¡OBSÉRVATE!

  • ¿Cómo están tus músculos? relajados o tensos.
  • ¿Qué postura tienes? hacia adelante, hacia atrás, con la cabeza de lado, con la cabeza hacia abajo, el mentón hacia arriba.
  • ¿Cómo está tú respiración? Agitada, tranquila, rápida, lenta.
  • ¿Cómo son los gestos de la cara?
  • ¿Sientes algún dolor? en la boca del estómago, en la frente, en la nuca, en los hombros.

2. Identifica la emoción de acuerdo a lo que tu cuerpo te dicta.

Si escuchas lo que tú cuerpo te quiere decir podrás identificar mejor las emociones que sientes.

¡IDENTIFICA!

emociones

3. Reconoce el sentimiento, toda emoción genera un sentimiento que te hace actuar.

¡RECONOCE!

  • Amor
  • Sumisión
  • Sobrecogimiento
  • Decepción
  • Remordimiento
  • Desprecio
  • Agresión
  • Optimismo
  • Alegría
  • Miedo
  • Tristeza
  • Ira
  • Agrado
  • Sorpresa
  • Rechazo
  • Expectativa

4. Identifica qué generó esas sensaciones para que puedas poner una solución.

5. Descubre qué mensaje hay oculto en ese sentimiento.

Cuando tenemos sentimientos que son desagradables o que nos enferman, significa que existe una necesidad que no hemos sabido satisfacer. Las respuestas que obtenemos de los demás o que nosotros hacemos, dependen de los sentimientos que tenemos.

¡DESCUBRE!

6. Identifica qué clase de respuesta emocional tienes.

NEGADA.

Reprimes las emociones, no quieres verlas, ni ser consiente de ellas y mucho menos reconocerlas. Cuando hay una pérdida en lugar de llamarle dolor, le llamas proceso complicado por ejemplo.

INTOLERANTE.

Cuando explotas ante una situación, las emociones son exageradas y desproporcionadas. En el camino dañas a los que te rodean y a ti mismo sin tener conciencia de que lo haces. Hay frustración y arrepentimiento en el futuro. La mamá que se impacienta y le grita a su hijo cuando está haciendo su tarea o es momento de alistarse para salir o acostarse para descansar, son ejemplos muy claros y muy comunes que nos suceden a casi todas las mamás.

CONSCIENTE.

Identificas, reconoces y le das nombre a las emociones, tienes un autocontrol de ti mismo y autorregulas tus reacciones llevándolas a ser asertivas. Sabes parar en el momento adecuado, reflexionar y después actuar.

7. Haz una lista de las emociones que sientes y reflexiona sobre ellas.

¡REFLEXIONA!

Cuándo me siento (emoción), tengo la necesidad de (acción) y yo voy a hacer (decisión) para satisfacer esta necesidad.

8. Ocúpate, ponte en movimiento, ve directo a la acción asertiva. ¿No sabes cómo? Entonces busca ayuda con alguien, lee, investiga, estudia y reflexiona.

¡MUÉVETE!

Cuando logres ser consciente de tus emociones, entonces podrás ayudar a tus hijos y cónyuge a crecer como familia y crecerás tú.

¿Cuánto tiempo has invertido en prepararte para tu profesión? Años, dinero, esfuerzo… y ¿Cuánto tiempo has invertido para prepararte para lo más valioso en tú vida que eres tu ser y tu familia?

Ayuda a tus hijos a gestionar sus emociones para incrementar la confianza en sí mismos.

sentimientos

 

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