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¿Tienes un Hijo Adolescente? ¡Conviértete en un Padre Competente!

Adolescente… ¿Quién es?

Es interesante recorrer una librería y revisar aquellos libros que van dirigidos a los papás, especialmente a aquellos que tienen hijos en edad adolescente. Frases como “socorro, auxilio, sobrevivir” se hacen presente en algunos de los títulos de los libros. Como si la etapa adolescente fuera un problema.

Bueno, bueno, es que muchos papás consideran la etapa adolescente como un verdadero reto que tienen que afrontar. Y es que, incluso, la palabra adolescente está asociada a términos que así lo hacen parecer. Por ejemplo, algunas definiciones etimológicas de la palabra adolescencia la vinculan con la palabra “adolecer”; estar aquejado, padecer dolor o alguna enfermedad. Es decir, que la persona que pasa por la etapa adolescente, es una persona que “adolece” de ciertas cosas.adolescente

Personalmente no recuerdo haber padecido dolores en esa etapa, todo lo contrario. Era más perspicaz, percibía mejor las cosas, me unía a luchas que consideraba necesarias, fui poeta, fui guerrero y experimenté en muchas ocasiones deseos por “comerme el mundo”… Aunque claro, sin mucha experiencia.

La realidad, es que el término adolescencia no procede exactamente de la palabra “adolecer” al que muchos acuden para justificar una etapa impetuosa, rebelde (a su manera), de cambios (físicos, cognitivos y trascendentales) y de decisiones que marcarán el trayecto de la vida de cualquier persona. El origen es latino y se refiere a la persona “que crece”.

Comprendiendo su mundo

Es importante comprender esto, porque no vamos a tratar con una persona que “adolece”, si no con una persona “que crece”, que es totalmente diferente.

Mientras que una persona que padece una enfermedad, requerirá tratamientos para salir de esa etapa; la persona que crece requiere de una guía, un compañero, confianza, estímulos, valores, capacidades, habilidades, conocimientos. Por lo tanto, es totalmente diferente el abordaje.

Nuestro hijo adolescente es el mismo hijo que educamos en la infancia. Ni más ni menos. Nadie nos lo cambio. Es exactamente el mismo, pero ahora ha entrado en etapa de “crecimiento”, ya no sólo en lo físico ni sólo en lo cognitivo, si no que ahora despierta aún más fuerte el área trascendental: los valores, los ideales, las creencias, las luchas, los paradigmas…

¿Qué sucede cuando nosotros, como adultos, nos enfrentemos a dilemas, como por ejemplo, del trabajo, del área familiar, con amigos o en algún tema que sea de nuestro interés? Lo común es que nos mostremos contrariados, confundidos, con adolescentedificultades para tomar una decisión, pero es gracias a la experiencia que vamos acumulando que nos es posible tomar alternativas “más rápido”.
Pues el adolescente pasa por lo mismo. Sólo que a él o a ella le llegan todos los dilemas de pronto. Tan fácil y tan sencillo como recordarte a ti mismo en la etapa adolescente.

~ Dilemas en lo físico: empiezan a ocurrir los cambios, la atracción sexual, el deseo, el erotismo.

~ Dilemas en los valores familiares: suelen cuestionar aquello que se les ha enseñado, sobre si es correcto o no.

~ Dilemas con las emociones: la gama de emociones se amplía y se siente “atropellados” por alegría, tristeza, enojo, impotencia, dolor, simpatía, sorpresa, cariño, odio.

~ Dilemas sociales: no se comprende por qué tanta injusticia, por qué el mundo no es como los cuentos infantiles que por mucho tiempo han leído. Y así, podemos enumerar muchos más…

~ Dilemas y más dilemas.

¿Entonces? ¿Por qué tratamos a los adolescentes como inadaptados sociales? Créanme, ¡no lo son! Son personas “en crecimiento” que buscan sin cesar respuestas a sus dilemas.

Entonces… ¿Qué puedo hacer para acompañar a mi hijo adolescente y ser un padre competente? 

Mis años profesionales me ha llevado a contar con una basta experiencia en el trabajo con adolescentes, y cada vez que me encuentro con alguno de ellos, descubro a una persona “en crecimiento” y no a alguien que “adolece”. Veo claramente a una persona que busca que lo “acompañen” y no “remedios”, busca “respuestas” no “medicinas” para “curarlo de su mal de adolescencia”.

• Escúchalos.

¡Por lo que más quieras! ¡Escúchalos! Es la primera y la más grande orientación que le puedo dar a un padre. Su cabeza está llena de ideas, de ideales, de sueños y quimeras. Sé que muchas de sus ideas podrían parecerte “tontas”, “fuera de lugar”, irreales, pero ellos están construyendo sus pensamientos.

• Motívalos a grandes ideales.

Dicen que el adolescente es fuego. ¿Por qué tendríamos que ser los padres “agua” para ese fuego? Seamos viento que aliente los grandes y verdaderos ideales. Si un adolescente se enamora de un ideal, hará hasta lo imposible por alcanzarlo.

• Guíalos.adolescente

Sí, está claro que el adolescente es una persona “en crecimiento”, pero eso si, sin mucha experiencia. Compártele la experiencia que la vida te ha regalado, sin embargo, no trates de imponer. Ellos rehúyen a la imposición. Necesitan ser guiados sin sentir amenazada su recién “descubierta” libertad.

• Ten siempre una respuesta fundamentada.

Atrás quedo la etapa en la que con decir “porque lo digo yo” bastaba. Ahora están en una etapa de búsqueda de respuestas. Y una respuesta sin fundamento no vale nada para ellos. Por ello, como padres, debemos estar preparados con respuestas fundamentadas, siempre, y de ser posible, en un nivel superior al que cursan académicamente. Además, ello, implicará un reto.

• Demuéstrales afecto.

Una mayoría, quizás, no lo pedirán, incluso, rehuirán, pero palabras de afecto, un abrazo, un beso, siempre será la mejor forma de estar vinculados por ellos. Ojo, prepárate emocionalmente por si te rechazan.

Estos años me han enseñado que los adolescentes no son una raza rara humanoide, sino son personas y como toda persona, merece respeto, amor, ternura y firmeza.

Nada que se construya sobre arena permanecerá a la llegada de las tempestades. Aquello que se edifique sobre roca se mantendrá firme ante cualquier turbulencia.

Por ello es importante que edifiquemos en nuestros hijos (aún cuando son pequeños) los valores. Para que cuando llegue el momento oportuno, les ayudemos a transitar por la etapa de la adolescencia con mayor fortaleza. Al final, es parte del “contrato” de ser padres.

Cuéntanos ¿cómo vives esta etapa con tus hijos adolescentes?

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