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Intercambio Estudiantil Internacional ¡Lecciones para toda la vida!

Quienes han participado de algún intercambio estudiantil no lo olvidan jamás. 

Cada año, miles de estudiantes se embarcan en esta aventura de aprendizaje.

En American Field Service (AFS) -una de las organizaciones más grandes que prestan estos servicios- año con año se han enviado a miles de jóvenes a estudiar fuera de sus países de origen, mientras que Youth For Understanding (YFU) ha hecho lo mismo.

“Han pasado casi cinco meses desde que llegué a Italia a escribir la historia que estoy por contarles, un breve pasaje de mi vida que me ha enseñado más que muchos años; mi año de intercambio”. Cuenta una joven mexicana estudiante de intercambio quien viajó por medio de la AFS.

Mi propia experiencia

En mis años de adolescencia y juventud, mis padres me dieron la oportunidad de vivir esta grata experiencia; un año de intercambio estudiantil en Brasil y posteriormente, un par de años de voluntariado en Roma, Italia. En este tipo de intercambios interculturales hay un cúmulo de experiencias enriquecedoras que más que contarlas, hay que vivirlas.

Es imposible que en lugares tan alejados de tu hogar no pongas en práctica toda la formación y valores recibidos en casa, dado que a partir del momento en que te encuentras sola, -aunque obviamente estés a cargo de una familia anfitriona-, sabemos que en la realidad es el momento oportuno para madurar y hacerte responsable de ti misma y de todos tus actos.

Diría yo, que además de ser un medio increíble para crecer académica y culturalmente, esta experiencia te permite dar un salto enorme en la madurez humana. Al menos esa fue mi experiencia. Personalmente valoré todo lo que tenía en mi vida: mis padres, mi familia, mis amigos, mi condición e incluso mi fe.

Considero que ahora que soy madre, debería brindarles esta grandiosa oportunidad de aprendizaje a mis hijos, pues en primera persona he experimentado las bondades que te aporta esta vivencia. Son de esas cosas que deberían estar en tu lista de “cosas por hacer en la vida”.

Además de que te brinda la oportunidad de conocer otras culturas, conocer lugares, nuevas personas, crear relaciones, aprender idiomas, te ayuda a saber desenvolverte en un plano internacional sin mayor dificultad.

Como experiencia personal lo calificaría como de las mejores en mi vida.

Pero como en todo, habrá a quienes esta experiencia no les haya resultado grata.

Como en casa

Existen modalidades de intercambio estudiantil de un año fuera del hogar, aunque también hay programas que duran un semestre o un verano (intensivos).

Quienes lo hemos hecho te podemos decir que tus hijos se sentirán como en su propia casa. Ya que en el país al que vayan los alojará una familia anfitriona que les proveerá las comidas diarias y una habitación con cama y con lugar para estudiar.

También como en casa, los chicos deberán mantener buenas calificaciones y realizar las tareas domésticas que harían si estuvieran en su verdadero hogar.

Los estudiantes participan en la vida diaria de la familia. Se sienten como un miembro más y esto les da la oportunidad de entender las creencias de los demás.

Qué necesitan los chicos para participar

La mayoría de los programas de intercambio académico requieren que el estudiante tenga entre 15 a 18 años. Si te interesa enviar de intercambio a tu hijo, sólo deberá presentar una solicitud para viajar a otro país, aunque no siempre le tocará el que elija.

De todos modos, hay otros requisitos que varían según la institución y el programa en el que desee participar.

De acuerdo con Rotary Youth Exchange, los solicitantes deberán ser estudiantes de secundaria, tener entre 16 y 18 años y haber solicitado con tiempo la admisión, porque el proceso de aplicación toma alrededor de un año.

Una vez que el joven haya entregado su admisión, será entrevistado con el fin de conocer el aprovechamiento académico que hará del programa, su potencial como embajador cultural, su participación comunitaria y metas, entre otros aspectos.

Además, si finalmente viaja, deberá contar con un seguro médico, llevar su propio dinero para gastos personales y, en muchos casos, dominar el idioma del país al que visitará o al menos el idioma inglés. Así es que es probable que examinen su capacidad lingüística.

También tú deberás fungir como familia anfitriona y recibirás en tu hogar a un estudiante de intercambio por el mismo periodo que tu hijo lo esté realizando.

Múltiples beneficios

Conocer nuevos lugares y hacer amigos son ventajas que rápidamente te habrás imaginado. Pero un programa de intercambio estudiantil tiene muchos otros beneficios que le acompañarán a tu hijo toda la vida. Estos son los que destaca Youth For Understanding:

  • Vivir en una nueva cultura aumentará su flexibilidad, adaptabilidad y alerta global, ingredientes claves para triunfar en un ambiente globalizado.
  • Experimentará cambios en muchos aspectos positivos: incremento de la madurez, mayor tolerancia, apertura hacia otras ideas, aumento de la independencia y responsabilidad.
  • Fluidez en un segundo idioma: pasar tiempo en otro país donde se habla otro idioma le dará una fluidez que no va a adquirir ni siquiera con años de estudio.
  • Preferencia para admisiones a las universidades: al volver, descubrirá que muchas universidades miran favorablemente las experiencias educativas en otros países y esto podría servir para ingresar en el de su preferencia. Incluso, más de 100 universidades ofrecen becas y/o ayuda financiera a los estudiantes calificados que hayan participado en un intercambio y muchas de las mejores universidades alientan a estos alumnos a que acudan a ellas.
  • Le brindará mejores oportunidades para el futuro debido a que su apertura, habilidad para manejar bien las nuevas situaciones y su conocimiento de todos los tipos de personas le darán un perfil diferente a su carrera.

En definitiva, realizar un Intercambio estudiantil internacional es una experiencia que le brindará a tu hijo lecciones garantizadas para toda la vida.

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