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Los límites de la tecnología ¿Hasta dónde estás dispuesto a llegar con tus hijos?

Debo confesar que hoy me siento preocupado, ¡muy preocupado! Cada vez estoy notando más y más, y siendo más consciente del enorme daño que produce el darle todo a los niños, materialmente hablando.

límites de la tecnología

Ha pasado de ser extraño a ser cotidiano el ver a un menor de edad jugando en algún dispositivo electrónico en las plazas y en los parques. Es sumamente común notarlos absortos en ellos, jugando entusiasmados o viendo algún video que lo mantiene entretenido. “¡Una bendición!”, diríamos como padres. “Es un sueño hecho realidad”. El poder tenerlos tranquilos, quietos, sentados, en un solo lugar.

Pero debo ser claro. Me he prometido ser cada día más claro, más franco, más sincero. Y ahora lo seré: sí, es verdad, una bendición para unos… una “maldición” para muchos más.

No quiero ni voy a generalizar. Este pequeño artículo tiene un sentido de crítica y opinión, algo simple, que cualquier persona puede tomar y tratar de ver si aplica en su contexto. Así de simple, así de llano. Ésa es mi intención, y hasta ahí puedo ser responsable. Una vez aclaro esto, continúo.

¿A poco no es maravilloso poder darle tu celular a tu hijo para que esté tranquilo, para que no moleste, para que no esté por ahí correteando? ¡Lo es! Lo he hecho, y en momentos desesperados, quizás, se lo vuelva a dar; pero, te confieso algo, voy a tratar de evitarlo, cada vez más y más.

Preguntas incomodas

Los adultos, actualmente (y tenemos que aceptarlo) estamos cada día más esclavizados a la tecnología. Simplemente responde: ¿cuánto tiempo tienes el celular en la mano durante el día?, ¿cuántas veces te sientes un poco angustiado por encontrar un lugar donde conectar tu dispositivo móvil?, ¿cuántas veces te permites sentirte aburrido sin tener que recurrir a tu smartphone?, ¿cuánto tiempo estás más atento a lo que ocurre (o puede ocurrir) en la pantalla que a tu alrededor? ¿Cuántas veces, cuánto tiempo?

La tecnología nos invadió. Llegó y se ha metido (literalmente hablando) hasta la cocina. Hoy prácticamente todo está ligado a la tecnología, celulares, tabletas, relojes, refrigeradores, lavadoras, equipos de ejercicio, televisión, consolas de videojuego… ¡Todo está conectado! Porque, si no estás en línea, en realidad, no existes.

límites de la tecnología

Y nuestros hijos, a diferencia de muchos de nosotros, son nativos digitales, es decir, nacieron inmersos en tecnología, para ellos es algún común, algo “natural”. Estar sin tecnología es lo extraño para ellos. Tener acceso a distintos dispositivos es lo normal, y no se sorprenden frente a alguien que se muestre experto en su uso, porque saben que ellos bien podrían aprenderlo, sin problema. No temen su uso, todo lo contrario, lo anhelan.

“Si no tienes la libertad interior,
¿qué otra libertad esperas poder tener?”
Arturo Graf

No siempre “lo mejor” es lo mejor

La gran mayoría de las madres y los padres queremos darle lo mejor a nuestros hijos, siempre, o al menos, casi siempre. Por ello vemos niños con tabletas y smartphones de última generación, con relojes digitales, con pantallas en los autos, con todo aquello que “necesiten” para poder afrontar los tiempos modernos, ¿no es así? Nos esforzamos y lo conseguimos, para que ellos puedan tener lo mejor para desarrollarse, destacarse, acceder a más información, investigar, estudiar, estar a la vanguardia. ¿No es así? Al menos, es lo que nos han hecho creer. Lo conseguimos, se los damos, ¿pero educamos en su uso?

Eso es lo que me preocupa. Hay una materia faltante entre tanta tecnología. La formación en el uso de una herramienta, una herramienta que es una gran ayuda para muchas cosas, pero también una gran problemática a la que se están enfrentando muchos padres.

¿Qué hacer? Educar. ¿Cómo educar? Es la gran pregunta. Prometo darles una nueva entrega con algunas ideas.
Quiero ir finalizando esta pequeña reflexión con la idea principal, ¿a ustedes igual les preocupa, igual que a mí, el que una niña, un niño, un o una adolescente? ¿Estamos conscientes de los diferentes retos que trae consigo el uso de la tecnología? ¿Los queremos ver o los seguiremos ocultando?

¿Hasta dónde estás dispuesto a llegar?

Me despido compartiéndoles algo que salió hace algunos años en distintos medios y que titularon “¿Por qué Steve Jobs y otros CEO prohíben a sus hijos usar demasiada tecnología?”, en donde se abrían cuestionamientos sobre la postura de varios personajes conocidos relacionados con el desarrollo tecnología y su ámbito familiar, y su negativa para que sus hijos la usaran.

En ese mismo artículo, uno de los personajes responde categóricamente: “He vivido de primera mano los peligros de la tecnología y no quiero ver que eso les pase a mis hijos […], en internet, al alcance de un clic, se puede encontrar pornografía, acoso, bullying o incluso ver cómo su hijo se convierte en alguien tan adicto a la tecnología como ellos. Mis hijos nos acusan a mí y a mi mujer de ser unos fascistas con los temas de la tecnología. Que ninguno de los padres de sus amigos ponen las reglas que nosotros le imponemos”.

¿Tú qué harás?

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