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¿Qué debemos dar o negar a los hijos?

Hace tiempo tuve la oportunidad de asistir como observadora a una reunión de padres de familia “primerizos” preocupados por la educación de sus hijos, dónde el interés general era que un expositor les diera una receta de lo que debían dar o no dar a sus hijos y hasta qué punto cumplir sus deseos inmediatos.

Al caminar por la vida, buscamos conseguir éxito profesional, nos preparamos con estudios e invertimos todas nuestras fuerzas para lograr darles lo “mejor” a nuestros hijos. Lamentablemente ese caminar poco a poco nos puede llevar a un mundo lleno de compromisos, lleno de cosas materiales que efectivamente, en un momento “ayudan” a saciar los apetitos inmediatos de los deseos, nos pueden llevar a un mundo que quizá no pertenezcamos en realidad, lleno de incongruencias y apariencias, e incluso a competir.

En esa conferencia, escuché varias veces preguntar:

  • ¿Qué caprichos de mi hijo debo cumplir?
  • ¿Cuánto les puedo regalar a mis hijos?
  • ¿Es bueno a veces decirle que no le compró algo aunque sé que sus amigos lo tienen?
  • Y si hace berrinche y llora sin parar en público ¿no se lo compro?

¿Te suena parecido?

¡A mi sí! y a la conclusión a la que llegué en cuanto, ¿qué dar o no dar a los hijos? Es que esa pregunta es casi imposible que un expositor o alguien más puedan responder. Es una pregunta que los padres debemos respondernos a nosotros mismos, ya que depende de lo que cada uno como familia queremos.

A continuación te propongo algunas sugerencias para establecer un punto de partida para que, como familia, se puedan acompañar.

Para definir qué bienes se quieren dar a los hijos, realizar estos tres pasos te podrían ayudar:

  1. Haz una lista de qué quieres que tu hijo aprenda (matemáticas, ciencias, idiomas, valores, virtudes, deportes, higiene…).
  2. Selecciona 10 de los anteriores, o los que cada uno considere que puede enfocar su atención y entonces sabrás qué darle para apoyarlo y qué no es necesario.
  3. Entonces define ¿qué se necesita para lograrlo? y ¿qué pueden dar como padres? Recuerda “No puedes dar lo que no eres o no tienes”.

Cuando intentamos dar lo que no tenemos o ser lo que no somos, generamos una incongruencia que puede provocar sentimientos de frustración y de enojo. Gestionar los sentimientos puede ayudar.

Lo que quieras para tu hijo, es importante partir desde algunos aspectos importantes:

1. Conoce y entiende lo que tu hijo es. No lo que tú crees o quieres que sea.

2. Que no importe lo que los demás quieran, sean o tengan.

3. Si no hay una ruta de viaje, te llevará al consumismo y podrías caer en dar a tu hijo lo que realmente no necesita.

“Definir individualmente y en pareja lo qué quieren lograr y cómo lo van a conseguir, puede ayudar a los hijos a volar”

4. Define si lo que le vas a dar es para cubrir una necesidad o es solo por estatus (si persigues lo material). Si el entorno no es congruente será mucho más difícil pero no imposible, y pensar que ese entorno no va a afectar a tu hijo es un error.

5. Cuando le dices que no y eres congruente con ese no, entonces propicias la tolerancia a la frustración y creas una oportunidad de luchar y esforzarse por lo que desean.

Un ejemplo es cuando no le vas a comprar algo que se le antojó en el supermercado, dale una razón verdadera, no sólo le digas que no tienes dinero porque entonces ¿qué haces en un supermercado, si no traes dinero? Y propón una estrategia, algo que propicie su esfuerzo por conseguir lo que desea.

Cuando le digas que sí, entonces reconoce porqué lo haces, por qué simplemente quieres darle gusto o darte a ti el gusto, por qué se lo ganó por su esfuerzo, por qué propiciará algún aprendizaje o porqué ganó con un berrinche.

6. Definan en pareja los valores en los que quieran trascender como familia.

Aquí es donde realmente podemos decir que se formará y educará su carácter. Este punto se educa solamente con el ejemplo; lo que nosotros como padres hacemos, es nuestro actuar diario. Este punto aunque lo puse al final, no quiere decir que sea el menos importante, sino por el contrario, es el más complicado porque aquí radica que no puedes pedir al otro lo que tú no eres ni tienes.

Puedes decir ciento de veces a tus hijos que no peleen, que no peguen, que deben compartir, que crean en Dios, etc. pero si eso que les dices no lo ven en ti, más vale que te sientes porque no verás resultados o quizás, sean ellos quien te den una lección.

Puedes darles todo, todo lo material que desees, hasta donde tus posibilidades económicas te lo permitan, pero si tus palabras y tus acciones no son congruentes, entonces tus hijos desarrollarán anti valores como el egoísmo, la envidia, la ira, la frustración y a nada bueno los llevarás.


¿Te molesta leer esto? Pues sí, a veces no queremos aceptar que los hijos son un reflejo de los valores que nosotros como padres les demostramos, esto cuando son pequeños, pero cuando ya son adolescentes o adultos quizá ciertas decisiones que ellos tomen no seremos directamente los responsables, aunque en lo más hondo sí llevamos parte de responsabilidad. Y responsabilidad no es lo mismo que culpabilidad.

Los valores de una persona, son inculcados en el seno familiar: lo que ve, oye y siente cada uno dentro de la familia forja (en su mayoría) la personalidad de cada persona. Como padres podemos destruir su autoestima, forjar un egocentrismo, fomentar sus miedos, avaricia o bien educar en el trabajo en equipo, la caridad, la fortaleza… el amor.

Volviendo a nuestro tema inicial ¿qué dar o no dar a nuestros hijos?

Puedes darles materialmente hablando un castillo si así lo quieres y puedes, (aunque no estarás fomentando la tolerancia) pero el secreto está, para mí, en cómo se lo das y que le transmites al dárselo. Ese equilibrio solo se puede encontrar a través de los Valores que enaltecen al ser humano como milagro creado por Dios con su individualidad y ser irrepetible. Es sacar lo mejor de ellos, y no intentar meter lo que nosotros queremos.

hjijos

Para ilustrar mejor este artículo te recomendamos ver la película: “El último regalo”.

Cuéntanos tu opinión en comentarios ¿cuál es tu postura sobre este tema?

 

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