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Regreso a clases: 6 ideas para reorganizar tu rutina familiar

El regreso a clases es divertido, y para muchos papás es el principio de la calma pues por fin los niños vuelven al horario y a la rutina, aunque también a las “carreras” de todos los días.

Y aunque la rutina es buena y necesaria para formar hábitos positivos en nuestros hijos, para darles seguridad afectiva y poder tener estabilidad familiar, no está de más checar que ésta no sea la causa de que algunos niños no vean positivo el regreso a clases. Puede haber rutinas que facilitan el crecimiento físico y emocional, y otras que no lo promuevan.

Actividades y horarios

Revisa y evalúa las actividades y horarios que tuviste el ciclo escolar anterior, y si hay algo que pueda o deba cambiar este es el momento para hacerlo. La rutina debe ser lo más constante posible sin que esto se vuelva una cárcel rígida, ni por el otro lado tan “elástica”, inconstante y permisiva que no les brinde a los niños la sensación de seguridad y confianza que necesitan para madurar.

La rutina debe variar y ser flexible, debe poder adaptarse a las necesidades de los miembros de la familia, o bien, renovarse para permitir la entrada de elementos positivos que toda relación familiar necesita.

Que no falte en tu rutina familiar para este nuevo ciclo escolar:

1. Tiempo para “perder”

Recuerdo cuando era niña, en mi pueblo los adultos solían sacar por las tardes su silla fuera de casa y se sentaban a platicar con los vecinos, a ver jugar a los niños, a rezar, etc. Ese “estar” simplemente, el cual ahora se nos figura que es una “pérdida de tiempo”. Estar con la familia sin ninguna actividad específica más que pasarla juntos, hacer lo que los hijos elijan, jugar sin prisas, sin ninguna otra distracción (teléfono celular, tableta, TV, etc.) . Inténtalo y verás resultados muy positivos e inesperados en la conducta de tus hijos y en la relación familiar.

Recientemente instauramos en nuestro hogar los “sábados en familia”, en donde hacemos actividades y concursos divertidos, reímos y nos relajamos, o miramos una película, en fin hay muchas posibilidades para hacer en familia. No se dejen llevar por el “activismo” desenfrenado y termines saturando a tus hijos con tantas actividades extra-escolares, ni con tanto “ir y venir”… déjalos ser niños, déjalos disfrutar, el aburrimiento no es malo, puede ser el principio de ideas muy buenas.

2. Tiempo exclusivo para cada uno de tus hijos

Sofía comenzó por morderse las uñas y presentar conductas inmaduras para su edad. Después de platicar con la psicóloga del colegio, sus padres descubrieron que la niña se sentía desplazada por el hermanito que acababa de nacer y por otro lado, no se identificaba con su hermano mayor con quien peleaba constantemente: ¡se sentía sola!, pues además su mamá estaba volcada en cuidar del recién nacido.

La solución: salir dos tardes a la semana a “dar la vuelta” con la niña, platicaban o simplemente caminaban juntas en el parque. Comían un helado o le compraba unas ligas para el pelo. La niña no sólo dejó de morderse las uñas, sino que se volvió una niña segura y confiada en sí misma. Si no tienes tiempo de salir, busca momentos especiales y que tu hijo sepa que es “su tiempo”, exclusivo.

3. Elabora un plan familiar

La familia es una pequeña empresa, pero no por eso es menos importante. Y como toda empresa, necesita de un plan con objetivos muy claros.

  • ¿En qué valores queremos educar a nuestros hijos?
  • ¿Qué clase de familia queremos ser?
  • ¿Qué actividades debemos realizar para lograrlo?

No es necesario algo muy elaborado simplemente es definir el rumbo que queremos que tome nuestra familia y cómo lo vamos a lograr juntos. Invertir en lo que más vale es un buen negocio, tu familia vale mucho, haz que tu familia sea parte de tu rutina.

4. Incluye tiempo a solas con tu esposo(a)

Dedícale un tiempo a él/ella, donde se miren uno a otro, donde se escuchen y ahonden en su relación, donde busquen resolver problemas más que discutir por ver quién tiene la razón. Dejen el cine o la cena con amigos para otro momento. Dialoguen sobre sus expectativas y sueños. Fomenten la relación amorosa, los detalles. Mirarse uno al otro con amor ha valido ya la pena.

5. No olvides incluir tiempo con los abuelos

Tienen tanto que enseñar a los niños, pídeles que les cuenten a tus hijos sus historias, sus travesuras, o simplemente como vivían ellos antes de tanta tecnología. ¡Descubrirán un tesoro escondido!

6. Evalúa la rutina familiar

Cuando elabores tu plan familiar piensa:

¿Lo que hago o planeo hacer para este año, contribuye a nuestro crecimiento como matrimonio, como familia?

Si tu actividad lo cumple, llévala a cabo, si no, déjala para otro día u otro momento.

Quizá te darás cuenta de que muchas de las actividades que son parte de tu rutina (hasta detalles como leer el periódico, navegar en Internet o chatear) le restan importancia a lo que verdaderamente amas: tu esposo, tus hijos, tu familia, tus amigos; y te van comiendo silenciosamente el valioso tiempo.

¡Aprovecha el tiempo!

No dejes que se te vaya de las manos tu tiempo – lo más preciado que tienes – en cosas banales y superficiales, y que el centro de tu vida sean ellos: los que amas.

Si te sirvió, compártelo.

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