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3 Consejos para manejar las discusiones con tus hijos.

¿Cuántas veces has tenido una discusión con tu hijo? No eres el único que generalmente tienes problemas con tus hijos, muchos padres suelen tener enfrentamientos con sus hijos, esto es  común. Para convertirse en adultos productivos, los niños deben ser capaces de expresar sus opiniones, aún cuando están en desacuerdo con lo que dices. Lo ideal es que conozcas algunos consejos para manejar las discusiones con tus hijos.

1. No siempre discutas

Imagen cortesía de: vix.com.Todos los derechos reservados

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Aprende a ser selectivo cuando surja un problema, es decir revisa si realmente es necesario dar una batalla por ello. En la mayoría de los casos no es necesario dar una batalla por un problema que se pueda solucionar de otra forma. Por ejemplo, si tu hijo decide que quiere usar los zapatos viejos que hace tiempo tiene guardado o quiere usar un corte de cabello diferente al que te gustaría que él use, en  ambas situaciones puedes darle un cambio a la situación dándole tu punto de vista y que la decisión pueda ser acordada por ambos sin necesidad de dar una batalla.

2. Escucha a tu hijo

Imagen cortesía de: psicologasinfantiles.com.Todos los derechos reservados

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Permite que tu hijo gane a veces. Ten en cuenta que cuando discutes con tu hijo necesitas más que escuchar un punto de vista. Es decir, trata de ponerte un momento en su lugar para poder entender qué necesita o cuáles son sus quejas. Verás que de pronto escucharás “Mamá tienes razón, me convenciste”  Lo que estás haciendo es enseñándole a tu hijo que tu entiendes su punto de vista y que con comunicación las cosas se pueden resolver más fácilmente, y  que a veces él puede ganar.

3. Establece límites

Imagen cortesía de: euroresidentes.com. Todos los derechos reservados

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Es importante que los argumentos permanezcan dentro de ciertos  límites, de esta forma se mantendrá una comunicación aceptable y productiva. Mientras que la conversación se mantenga bajo control, respetuosos y se conduzca a una solución, todo va bien. Por el contrario, cuando en una discusión se generan gritos y llamamientos sin resolución alguna, lo recomendable es que no  te rías de tu hijo, por más ridículo que parezcan sus argumentos, intenta cambiar esta situación con autoridad pero con sabiduría.

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