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6 cosas que cambiaron con mi segundo embarazo

A un par de semanas de dar a luz

No me había detenido a contarles que estoy embarazada desde hace casi 9 meses, o mejor dicho, a un par de semanas de dar a luz.

Ya se imaginarán, éste es mi segundo embarazo, así que lo he vivido de manera totalmente diferente al primero.

El primer embarazo

Definitivamente el primer embarazo te marca muchísimo, en especial porque todo es nuevo para la recién embarazada. Todos los cambios que nos van sucediendo nos preocupan y ocupan… las citas al doctor de cada mes son casi sagradas, revisar en Internet todo lo referente al embarazo semana a semana y así…. Cuando eres primeriza todo lo que haces en tu día a día lo haces pensando en que estás embarazada, hasta de un estornudo te preocupas porque no vaya a ser que se te salga el bebé.

Recuerdo que la primera vez que supe que estaba embarazada dejé de tomar café y vino tinto por completo. No es que sea recomendable hacerlo, pero tampoco pasa nada si te tomas una taza pequeña de café al día o una copita de vino de vez en cuando (bajo la supervisión de tu doctor por supuesto), sobre todo después del primer trimestre. Pues no, yo preocupada por todo abandoné mi dos grandes gustos: el cafecito y el vinito tinto.

Tampoco cargaba nada pesado, ni mi bolso personal –se lo pasaba a mi esposo para que él lo llevara-. Y así me la pasé, exageración tras exageración -recuerden que les hablo desde mi experiencia personal-, ya que habrá mamás primerizas que de verdad tengan y deban cuidarse, al extremo de ir a reposar a la cama por largos periodos ya que de otra forma no lograrían concluir con su periodo de gestación.

Pero mi caso era otro, de los comunes y corrientes. Quizá por falta de experiencia y hasta de conocimiento de los asuntos de maternidad –nuevos para mí- hacía las cosas con extremada precaución. Y no les puedo negar que también lo hacía para consentirme. Lo gocé muchísimo y si regresara el tiempo me daría la misma oportunidad de hacerlo de nuevo. Dado que una vez cruzando la brecha del segundo hijo, todo cambia -al menos esa ha sido mi experiencia- y no diría que para mal, sino más bien ha sido diferente. Me convertí  por segunda ocasión, en una embarazada más práctica y menos exagerada.

¿Cuáles son esas 6 realidades con las que he transitado mi segundo embarazo?

segundo embarazo

1. Tengo a otra hija que cuidar

Esto significa que mis responsabilidades de mamá nunca terminan –esto ustedes ya lo saben de sobra-, así que no puedo detenerme a descansar todo el tiempo que quisiera ya que tengo una niña de 2 años y medio, extremadamente demandante, que me recuerda que el descanso es algo así como de otro planeta.

Levantarme temprano, preparar lunch y desayunos, llevarla al baño, cambiarla de ropa, peinarla, asegurarme que desayune, cepillarle los dientes, llevarla a la escuelita, recogerla… y esta es solo la rutina de la mañana, falta la del medio día, córrele para allá y luego para acá… y sigue la fiesta… llega la tarde-noche y el pobre papá muerto de cansancio hace su mejor esfuerzo para continuar la ronda de juego porque mi hija no se la perdona.

Mientras, mamá continúa con el baile en la cocina preparando la cena. Luego viene la rutina de la noche y a ver a qué hora se duerme su alteza, y así… un día lleno de felicidad pero también, de una gran cantidad de actividades que terminan por dejarte en el agotamiento total.

Es entonces cuando recuerdo que estar embarazada no me brinda ningún privilegio para el descanso. Más bien, me recuerda que es una forma de entrenamiento para poder sobrevivir con dos. En los pocos espacios que tengo en el día, por supuesto que me tomo un breve descanso, pero nada comparado con la “dulce espera” del primero, donde casi me sentía Cleopatra con abanicos de plumas y racimos de uvas a mi servicio.

2. Estoy embarazada, no enferma

Todo embarazo debe manejarse con cuidado y evitar aquello que lo ponga en riesgo. Sin embargo, han habido cosas como les contaba, que jamás me habría permitido en el primer embarazo, como el de cargar cosas pesadas. Con una hija de 2 años y 13 kilitos encima es imposible no cargarla en repetidas ocasiones, agacharme todo el día para recoger juguetes del suelo -parte de la rutina diaria-, ir y venir por la casa respondiendo a las demandas de mi pequeña: “mamá quiero leche…, quiero hacer pipi…, mamá tengo hambre…, tengo sed…, mamá vamos a jugar…” todo es un ir y venir.

Así que comprendí que puedo hacer todo, e incluso, sobrepasar los límites de mis límites. Estar embarazada significa cuidar de ti y del bebé que llevas dentro, pero disfrutando de lo ordinario de la vida, de la dinámica familiar (cansada y ajetreada pero muy hermosa a la vez). Por lo tanto, estar embarazada no quiere decir estar incapacitada y pese a que el embarazo trae consigo sus propias dificultades no se puede calificar como una enfermedad.

3. Rescato lo aprendido del primer embarazo

En mi primer embarazo leí de todo… sobre alimentación adecuada, lo mismo con temas de ejercicio, cosas que debería hacer o no hacer, medicamentos que en condiciones excepcionales podía o no tomar, etc. Así que ahora que ya no me queda tiempo para invertir horas en lo mismo, rescato y aplico lo aprendido en mi segundo embarazo.

Cuando siento dudas respecto de algún tema o de algo que debería o no llevar a cabo, solamente le mando un mensajito a mi doctor para resolverlo y también busco información confiable en Internet que me ayude a solventar mi duda, pero ya no pierdo demasiado tiempo en ello.

4. Puedo seguir haciendo mi vida normal

Como lo dije hace un momento, estoy embarazada no enferma. Así que puedo continuar con mi vida ordinaria –cuidándome por supuesto- pero de manera normal. Hasta el día de hoy, a dos o tres semanas de dar a luz, he continuado haciendo casi la mayoría de las cosas que hacía sin estar embarazada – a un ritmo más suave por supuesto- como trabajar, cuidar de mi familia, de la casa, manejar, hacer ejercicio, asistir y organizar eventos, ir de compras, salir con mi esposo, con nuestras amistades, etc. En resumen, he hecho mi vida de embarazada algo muy normal.

5. El tiempo me ha pasado volando

Lo anterior ha provocado que sienta que el tiempo ha pasado rapidísimo. Aunque en el trayecto de todas mis actividades no me he olvidado de acariciar mi pancita, de dedicarle palabras bonitas a mi bebé, de escuchar música linda que nos ponga contentas a las dos y en las noches, un ratito a solas antes de dormir -ya en el silencio- contemplar el movimiento de mi barriguita acariciándola y hablándole de nuevo. Todo como parte de la dinámica familiar tan activa que nos regala el día a día cuando ya tenemos otros hijos –en mi caso una pequeña de 2 añitos.

Pero como lo dije al principio, en el primer embarazo estás tan atenta a cada uno de los acontecimientos, que eso hace que tu atención durante el día esté casi al 100% en ello y de esta manera, el tiempo pasa muy lento. No digo que sea malo, solo que me he dado cuenta que hay una gran diferencia en este aspecto entre el primero y el segundo embarazo.

6. Estoy lista para dar a luz

La experiencia hace al maestro. Todo lo que vivimos en el primer embarazo puede ser de gran ayuda para el segundo –aunque también sabemos que cada embarazo y cada bebé que viene al mundo es diferente-. Más bien me refiero a rescatar todo ese conocimiento que hemos venido acumulando, ese “know how” que nos ayuda a librar cada batalla en nuestro día a día familiar.

Si en tu primer embarazo…

  • ¿Leíste mucho sobre embarazo y maternidad?… ¡Ponlo en práctica!
  • ¿Asististe a algún curso psicoprofiláctico?… ¡Ponlo en práctica!
  • ¿Diste a luz a tu primer bebé en parto natural/ en agua/ cesárea?… ¡Ponlo en práctica!
  • ¿Aprendiste sobre asuntos de lactancia, del sueño de tu bebé, de estilos de crianza, de sus cuidados en general?… ¡Ponlo en práctica!

Es probable que mucho de lo aprendido te resulte bastante útil y quizá otras cosas no te sirvan para nada con este segundo bebé, pero date cuenta que toda tu experiencia te ha convertido en una verdadera maestra. Si algo no te sale bien, estoy segura que sabrás encontrarle nuevas soluciones a tus nuevos problemas, pero lo aprendido será tu gran aliado para sacar adelante esas situaciones aparentemente diferentes.

Por lo tanto… ¡Estoy lista para dar a luz a mi segundo bebé!

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