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Cómo calmar los berrinches de un niño de 2 años

Justo en estos momentos mi niño de 2 años y medio no deja de llorar, y no hay poder humano que lo tranquilice, pues aunque su llanto no es tan intenso, su petición de leche no termina. Y es que todo empezó porque el hermano mayor sacó una lechita de la cocina y me pidió que se la abriera, pero el pequeño no puede tomar leche por ahora. Ahí empezó el drama, pidiendo algo que para él es accesible, pero por el momento no le puedo dar.

¿Cómo manejo los berrinches de mi niño de 2 años?

Este es el objetivo del presente artículo que me gustaría compartir con ustedes.
Desde que me convertí en madre, he estado leyendo sobre crianza respetuosa, un estilo de crianza que busca el trato amable a los pequeños, eliminando por completo los gritos, amenazas y castigos físicos.

Me sentí muy identificada con ese estilo de crianza, ya que sus bases explican que los niños deben ser tratados como personas, y no como animalitos en domesticación. Me he maravillado viendo algunos resultados en mis hijos, pero también me he asustado de situaciones, donde mis emociones me desbordan y termino haciendo un berrinche igual o peor que el de ellos. Pero, ¿berrinches yo?… sí, los padres también podemos caer en berrinches si no sabemos manejar la situación de estrés en la que nos ponen los niños. Cada vez intento hacer menos berrinches y educar más, y me he dado cuenta que esto depende de mi propio equilibrio emocional, paciencia, y amor hacia mis pequeños.

¿Qué he aprendido de la crianza respetuosa en más de 5 años de aplicarla?

1. Una cosa es tener el conocimiento o haber leído sobre el tema (lo cual es un gran paso), y otra muy distinta es aprender a controlar nuestras emociones durante el berrinche de un hijo.

El niño no sabe aún controlarse, y en nosotros está el poder autolimitarnos en gritos, exasperaciones y amenazas. Sé que es complicado, sobre todo si así nos educaron a nosotros de pequeños. Vale la pena el poder trabajar en nuestro control emocional y conocer cuáles son esas situaciones que nos van limitando la paciencia para evitarlas (por ejemplo, si el estrés de mi trabajo hace que me exaspere, conviene reconocerlo e identificarlo, para que al estar con los niños, pueda controlarlo mentalmente).

En el caso de las mamis que trabajamos desde casa (como es mi caso), es importante no perdernos en los deberes laborales y domésticos, sino dedicar tiempo a los niños, a sus intereses, dejando de lado por un momento el trabajo del hogar o profesional. Eso ayudará a enfocarnos, y si nos toca de pronto un niño inquieto o a punto de hacer un berrinche, encontrarnos más tranquilas para sobrellevarlo.

2. Saber esperar. El llanto constante de un niño puede ser aterrador (jaja!). Sin embargo, saber esperar a que el llanto haga su trabajo puede ser bueno. Por ejemplo, sé que si me acerco a mi hijo de 2 años al inicio de un llanto, lo único que lograré es mayor alteración de su parte. Por eso decidí explicarle con un poco de distancia la situación: -No puedes tomar leche por el momento, pero puedes tomar jugo o agua … Obviamente ninguna opción para él es válida en ese momento, pues la leche es lo único que su cerebro registra como respuesta a su necesidad.

Luego de lo anterior, decidí sentarme tranquilamente -cerca de él – a comenzar a escribir este artículo que ya llevaba meses queriendo hacerlo (jaja!), y sólo noté cómo su llanto se iba apagando poco a poco. Luego de 2 minutos, ya estaba más tranquilo. Un momento después, lo abracé y le pregunté si estaba molesto, a lo que me contestó triste que sí. Lo abracé de nuevo, usé la distracción hablándole de otros temas y le dediqué un tiempo para jugar con él.

3. A la hora de un berrinche, las acciones que más me funcionan son:

a. El poder de las palabras. Cuida tu vocabulario, no eches culpas ni denigres a tus pequeños. Intenta por todos los medios que lo que salga de tu boca sea constructivo, como si estuvieras hablando contigo misma. Diles a ellos lo que te gustaría que te dijeran a ti.
b. El poder de tu propio control. Tu control emocional es pieza clave en un berrinche infantil. Intenta también, por todos los medios posibles, no desesperarte, y si sientes que ya estás a nada de hacerlo, respira, aléjate de la escena, recupérate y regresa con un poco más de calma.
c. Trabaja en la técnica del “reflejo”. Ponle nombre a las emociones de tus hijos y hacelo saber. A mí me ha ayudado mucho decirles frases como:
– “Noto que estás triste”
– “Estás muy molesto” (decirlo con ternura y abrazándolo).
– Sé que quieres la leche, pero por el momento no la puedes tomar mi amor.

Estas sólo son algunas prácticas que me han servido, pues la práctica hace al maestro. También te recomiendo que estudies y leas sobre el estilo de crianza que más se adapte a las necesidades de tu familia, y que aceptes que el niño es sólo un adulto en formación, trabajando en lograr identificar sus emociones y saber canalizarlas.

Espero que estos tips te ayuden. Compártenos lo que a ti te ha funcionado para calmar los berrinches de tu hijo.

¡Enhorabuena por tu ardua labor de madre!

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