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¡Nadie puede hacerte feliz!

¡Nadie puede hacerte feliz! Esta frase podría sonar un poco dramática y hasta un tanto ofensiva para algunos.

Puedes responder “claro, mi esposo me hace feliz…” “mis hijos me hacen feliz…” “mis amigas me hacen feliz…” y a pesar de no estar equivocada tampoco estas en lo correcto. Estas personas y situaciones agregan valor a tu vida (de manera ideal, agregan valor positivo). Pero tu felicidad, en ningún momento debería depender de otra persona que no seas tú misma. Solo tú eres responsable de hacerte feliz – y aunque a veces puede ser más fácil -, no puedes culpar a nadie cuando esto no sucede.

¿Cómo hacerte feliz?

• Acéptate a ti mismo

Erróneamente pensamos que reconocer nuestras cualidades es vanidad, por lo que nos hacemos expertos en resaltar nuestros defectos y nos encargamos de presumirlos a los demás. Cuantas veces no te has hallado a ti misma en una conversación de grupo diciendo “yo no soy buena para los números” “la organización no se me da”, etc. Y por el contrario, son contadas las ocasiones donde públicamente digamos “soy talentosa para esto o aquello”. Quererte y conocerte es aceptarte con tus defectos y tus cualidades. En palabras del Dr. Maraboli “Cuando nos aceptamos a nosotros mismos, nos liberamos de la necesidad de que otros nos acepten.”

• Dedícale 10 minutos al día a tu apariencia

Parece no ser mucho, pero en el día a día estar frente al espejo por 10 minutos se vuelve un reto interesante. Nuestra actitud se ve influenciada por cómo nos vemos. Piensa en lo diferente que te sientes el día que sales en pants y tenis, al día en que sales de vestido y zapatos altos. La vanidad sana es una parte inherente de la mujer, nos gusta vernos y sentirnos bonitas. ¿Cuántas veces no has pasado horas preocupándote por arreglar tu casa o a tus hijos y a ti te das los últimos dos minutos antes de salir? Preocúpate por tu apariencia, no quiero fomentar el narcisismo, pero sí el que te sientas contenta contigo misma. ¡Esto es importante para tu propio bienestar!

• Ten un hobbie

Haz algo que te haga sentir bien por el puro placer de hacerlo – en un sano sentido -. Hay quienes al llegar a la edad de los 40 quieren empezar a “recuperar el tiempo para sí”, se encuentran con la disyuntiva de que no saben qué hacer con sus horas libres. Se les ha olvidado que les gustaba hacer o qué los hacía descansar porque se pasaron la vida viviendo para otros. Si hoy por hoy llegara alguien y te dijera ¿Qué te gusta hacer a ti, por ti, sin incluir a nadie más?… ¿Sabrías responder?

Hay algunas personas que son más activas, que salir a correr, caminar o jugar afuera es lo que las descansa, otras, como yo, que entramos en la categoría donde quisiéramos que dormir contara como hobbie preferimos pasar la tarde leyendo, estudiando o jugando algo en casa. Hay otras personas con talentos especiales como la música, la pintura o hasta practicar nuevos idiomas. Los hobbies son tantos como personas hay en el mundo, así que empieza a regalarte un rato al día, o a la semana para hacer algo exclusivamente por ti y para ti.

• No esperes a ser feliz

La felicidad no te va a llegar con un ascenso, con una relación, con otro hijo.

La felicidad está ahí HOY… En lo que estás haciendo AHORA.

Si vives la vida diciéndote “ya que pase esto, seré feliz” lamento ser yo quien te de la mala noticia, pero así no lo vas a conseguir. Necesitamos aprender a ser felices con lo que estamos viviendo, con lo que somos actualmente. Seguramente has escuchado la frase “la felicidad no es la meta, es el camino” ¿Por qué somos nosotros quienes nos limitamos la felicidad a ciertos momentos? en vez de dedicarnos a ser felices en todos los instantes de nuestra vida.

• Rodéate de gente positiva y agradecida

Nos convertimos en las personas con quienes convivimos, así que es importante que busquemos buenas amistades. Personas que lejos de complicar nuestra vida nos la hagan más fácil y llevadera, personas sencillas que aprecien los detalles pequeños de la vida y sepan agradecer. Para rodearnos de estas personas, primero tenemos que ser una de ellas.

• Ayuda a otros

No podemos ayudar a todos, pero todos podemos ayudar a uno. Sentirnos y sabernos útiles para auxiliar a otros es una clave importante para estar satisfechos con nosotros mismos. Causas no faltan, hay voluntariados para todos, desde quien quiere ayudar llevando una palabra de esperanza a pueblos de escasos recursos, hasta salir en la defensa de animales maltratados. También está el ayudar en el día a día, ayudar a un compañero en el trabajo, hacer un favor con gusto, escuchar a un amigo, realizar tus labores como esposa y madre con alegría. Ponernos al servicio de otros, es una manera de hacernos felices a nosotros mismos.

“Quererte, cuidarte a ti mismo y tenerte como prioridad no es egoísta, es necesario”

Es necesario velar por ti y por tus necesidades para que logres ser feliz. De esta manera podrás compartir tu felicidad con los demás y contribuir para que ellos también lo sean. Estamos tan acostumbrados a buscar la felicidad fuera de nosotros mismos que nos olvidamos de buscarla donde realmente se encuentra, dentro de nosotros.

¡Nadie puede hacerte feliz! ¡Solo tú!

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